Aprender la lección de una vez por todas, de que las cosas salen como las sentimos.
Creo que a veces tenemos que dejar ir, y no es porque sea una decisión nuestra.
Si no que las cosas han surgido así, porque tienen que surgir así...
Estoy cansada de que todo el mundo tenga la manía de actuar y hacer como si no pasase nada. De no escuchar nuestros propios sentimientos, minoritarios y hacer como si no nos estuvieran mandando señales. Hacer como que podemos alargar las cosas y controlar los hechos y los sucesos del presente y del futuro como quisiéramos.
Y es que este es un error del ser humano, más que de la gente, más que de las personas. Porque estamos hecho así. Porque nos apegamos a las cosas y no queremos saber más allá de justificar nuestro apego ni sentir la vida sin el.
Y es todo siempre a peor, por eso debemos aprender a dejar ir. Es una lección de la vida. Es una lección obligatoria, que duele increíblemente, pero debemos dejarla ir con los ojos cerrados, sin mirar si se puede, dejando que pase el tiempo y cure las cosas si bien no podemos soportarlo.
Pero esta solución, la solución de la que acabo de hablar es extrema, es cuando duele demasiado y no conseguimos la valentía suficiente para hacerlo. Creo que la solución correcta es armarnos de valor.
Querernos mucho, entender que todas las emociones que sentimos se dan por las situaciones que vivimos, y que siempre son entendibles y absolutamente normales, adecuadas a nuestros pensamientos en determinada situación y adecuadas a los sentimientos causados y originados por una concreta situación y determinadas necesidades.
Una vez nos queremos y nos entendemos, debemos entender nuestras emociones, hacernos las preguntas adecuadas ¿que es lo que nos ha descolorado? ¿que es lo que queremos realmente? ¿Vemos las cosas como nosotros queremos que sean, o las vemos como son realmente, sin tapar nada, sin justificar nada? No excuses, ten en cuenta que al igual que tú has sentido las cosas por determinadas razones que son totalmente aceptables (no sois personas iguales), a esa persona le puede haber afectado cosas distintas y haber sentido emociones distintas por sus X razones que le han llevado a actuar de una manera que te ha hecho sentir mal. ¿Qué es lo que quieres y qué es lo que te haría feliz? ¿Es entendible la otra parte y justificable? ¿Lo aceptas sin compasión hacia ti misma y hacia tu persona? ¿Encaja su actitud y sus sentimientos en tus estándares de comportamiento? ¿Encaja en los estándares de las diferentes áreas de tu vida que te hacen feliz a ti, como persona que eres y eliges, y sientes ser y vivir?
Una vez tienes las respuestas a todo esto, tienes dos opciones.
Si entiendes la posición y las conclusiones finales y determinantes de la otra persona, y ella hace lo mismo contigo. Pide perdón. Tú no eres perfecto, y no controlas lo que sientes. Pero también te has dejado guiar por tus emociones, y puedes haber actuado de manera que haya hecho daño al otro, y de esta manera merece obtener disculpas. Si has actuado fuera de tus estándares, aunque estuviera entendido por tus sentimientos, también te has traicionado a ti misma. Eres humana, te equivocas, pero la cuestión es hacer caso a lo que sientes, escucharte y no dejarte en el lugar que duele, actuar! Ya sea comunicándote, o huyendo de ahí si no es posible eso. Pero donde dejas malas energías, recoges malas energías.
Todos vivimos en la tierra, todos pasamos por momentos malos, es responsabilidad tuya escucharte y comunicarte antes de que los sentimientos crezcan y te hagas daño a ti misma y a los demás con el tiempo. Haciendo como si nada, ignorando tus enfados o minorizándolos. Todos tenemos derecho a sentir. Y sí, cuando no sucede así, es entendible, pero no es sano ni responsable para contigo y para con los demás.
Al final nos enfadamos, tendemos a echar las culpas a las personas por sus actitudes, por sus sentimientos y emociones, pero es que simplemente se trata de dejar a las personas ser. Ni ellos controlan lo que sienten y en qué momento lo hacen. Y debemos hacer caso a nuestras señales a tiempo, porque ni tú, ni esa persona, ni nadie tiene ni merece cambiar tal y como es por nada.
Debemos querernos tal y como somos, y cuando no es así, marcharnos de donde no fluye hacia donde si fluye de verdad, hacia donde sentimos amor, hacia donde conectamos. Siempre nos merecemos amor. Al final de todo, siempre.
Si no que las cosas han surgido así, porque tienen que surgir así...
Estoy cansada de que todo el mundo tenga la manía de actuar y hacer como si no pasase nada. De no escuchar nuestros propios sentimientos, minoritarios y hacer como si no nos estuvieran mandando señales. Hacer como que podemos alargar las cosas y controlar los hechos y los sucesos del presente y del futuro como quisiéramos.
Y es que este es un error del ser humano, más que de la gente, más que de las personas. Porque estamos hecho así. Porque nos apegamos a las cosas y no queremos saber más allá de justificar nuestro apego ni sentir la vida sin el.
Y es todo siempre a peor, por eso debemos aprender a dejar ir. Es una lección de la vida. Es una lección obligatoria, que duele increíblemente, pero debemos dejarla ir con los ojos cerrados, sin mirar si se puede, dejando que pase el tiempo y cure las cosas si bien no podemos soportarlo.
Pero esta solución, la solución de la que acabo de hablar es extrema, es cuando duele demasiado y no conseguimos la valentía suficiente para hacerlo. Creo que la solución correcta es armarnos de valor.
Querernos mucho, entender que todas las emociones que sentimos se dan por las situaciones que vivimos, y que siempre son entendibles y absolutamente normales, adecuadas a nuestros pensamientos en determinada situación y adecuadas a los sentimientos causados y originados por una concreta situación y determinadas necesidades.
Una vez nos queremos y nos entendemos, debemos entender nuestras emociones, hacernos las preguntas adecuadas ¿que es lo que nos ha descolorado? ¿que es lo que queremos realmente? ¿Vemos las cosas como nosotros queremos que sean, o las vemos como son realmente, sin tapar nada, sin justificar nada? No excuses, ten en cuenta que al igual que tú has sentido las cosas por determinadas razones que son totalmente aceptables (no sois personas iguales), a esa persona le puede haber afectado cosas distintas y haber sentido emociones distintas por sus X razones que le han llevado a actuar de una manera que te ha hecho sentir mal. ¿Qué es lo que quieres y qué es lo que te haría feliz? ¿Es entendible la otra parte y justificable? ¿Lo aceptas sin compasión hacia ti misma y hacia tu persona? ¿Encaja su actitud y sus sentimientos en tus estándares de comportamiento? ¿Encaja en los estándares de las diferentes áreas de tu vida que te hacen feliz a ti, como persona que eres y eliges, y sientes ser y vivir?
Una vez tienes las respuestas a todo esto, tienes dos opciones.
Si entiendes la posición y las conclusiones finales y determinantes de la otra persona, y ella hace lo mismo contigo. Pide perdón. Tú no eres perfecto, y no controlas lo que sientes. Pero también te has dejado guiar por tus emociones, y puedes haber actuado de manera que haya hecho daño al otro, y de esta manera merece obtener disculpas. Si has actuado fuera de tus estándares, aunque estuviera entendido por tus sentimientos, también te has traicionado a ti misma. Eres humana, te equivocas, pero la cuestión es hacer caso a lo que sientes, escucharte y no dejarte en el lugar que duele, actuar! Ya sea comunicándote, o huyendo de ahí si no es posible eso. Pero donde dejas malas energías, recoges malas energías.
Todos vivimos en la tierra, todos pasamos por momentos malos, es responsabilidad tuya escucharte y comunicarte antes de que los sentimientos crezcan y te hagas daño a ti misma y a los demás con el tiempo. Haciendo como si nada, ignorando tus enfados o minorizándolos. Todos tenemos derecho a sentir. Y sí, cuando no sucede así, es entendible, pero no es sano ni responsable para contigo y para con los demás.
Al final nos enfadamos, tendemos a echar las culpas a las personas por sus actitudes, por sus sentimientos y emociones, pero es que simplemente se trata de dejar a las personas ser. Ni ellos controlan lo que sienten y en qué momento lo hacen. Y debemos hacer caso a nuestras señales a tiempo, porque ni tú, ni esa persona, ni nadie tiene ni merece cambiar tal y como es por nada.
Debemos querernos tal y como somos, y cuando no es así, marcharnos de donde no fluye hacia donde si fluye de verdad, hacia donde sentimos amor, hacia donde conectamos. Siempre nos merecemos amor. Al final de todo, siempre.
https://www.youtube.com/watch?v=yXvyJDqqQec


Comentarios
Publicar un comentario